domingo, 17 de octubre de 2010


La agricultura colombiana, como la de la mayoría de los países americanos, tiene un carácter dual, uno para el consumo interior, de subsistencia, en donde predomina el minifundio con productos como patata, maíz, yuca, cereales, leguminosas y hortalizas; y otro con destino a la exportación, con productos como café, caña de azúcar, flores y banano. En Colombia el 96% de los propietarios suman el 30% de la superficie útil. La ganadería es un sector importante, sobre todo porque está orientado al consumo interno. La silvicultura, a pesar de la gran cantidad de bosques del país, es un sector poco desarrollado. La pesca proporciona gran variedad de recursos para la economía local.
Aquí hay que mencionar uno de los problemas más graves de la economía colombiana, que es la producción de cocaína. Por sí solo genera una economía paralela e ilegal que desincentiva la inversión en otros sectores, y especialmente la dedicación agrícola a otros productos.
Colombia tiene una interesante producción de petróleo, que se extrae en el norte y a lo largo del río Magdalena. No obstante, está muy lejos de la importancia que tiene este para su vecino Venezuela. También se extrae oro, esmeraldas y carbón, que originan muchas actividades económicas. El carbón, el petróleo y la hidroelectricidad proporcionan a Colombia su energía eléctrica en abundancia.
La industria está dominada por el subsector petroquímico. También hay un potente sector metalúrgico y agroalimentario, pero en general las dificultades de industrialización de Colombia han estado relacionadas con la violencia social. La industria tradicional va dejando paso a las empresas multinacionales que producen con vistas a la exportación, mirando, tan sólo de reojo, al mercado interno. Las principales zonas industriales colombianas son: Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Barranquilla.

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